Hay panes que cuentan historias. El pan Goldstein es uno de ellos.
El pan Goldstein fue el pan de centeno con kümmel de las panaderías judías porteñas. Conocé su historia y cómo La Centenaria recupera esa tradición hoy.
Durante décadas fue un clásico de las panaderías porteñas, especialmente en los barrios con fuerte presencia de la colectividad judía: Once, Villa Crespo, Flores. Un pan de centeno con kümmel, en forma de zeppelin, elaborado con masa madre. Sencillo, nutritivo y con un sabor que muchos porteños todavía recuerdan.
Un pan de inmigrantes
El pan Goldstein llegó a Buenos Aires con las comunidades judías de Europa del Este que emigraron a Argentina entre fines del siglo XIX y principios del XX. Polacos, rusos, ucranianos y lituanos trajeron consigo sus tradiciones alimentarias, y entre ellas, el pan de centeno que habían comido toda su vida. En sus países de origen el centeno era el cereal cotidiano: denso, nutritivo y duradero. Acá se convirtió en el pan del barrio.
El kümmel: su sello distintivo
Lo que distinguía al Goldstein de otros panes de centeno era el kümmel, conocido también como alcaravea o comino alemán. Esas semillas pequeñas y aromáticas le daban al pan un perfil de sabor inconfundible: levemente anisado, profundo y especiado. Era el mismo condimento que usaban los panes centroeuropeos de origen, trasplantado a las panaderías de Buenos Aires.
Una forma que también contaba algo
El pan Goldstein tenía forma de zeppelin — alargado, con los extremos redondeados — lo que lo hacía reconocible de inmediato en la góndola o en el mostrador de la panadería. No era un detalle menor: esa forma permitía cortarlo en rebanadas parejas, perfectas para untar o acompañar.
Un pan que se está recuperando
Como tantas tradiciones alimentarias, el pan Goldstein fue desapareciendo con el tiempo. Las panaderías que lo hacían cerraron o cambiaron su oferta, y el pan de centeno quedó relegado a un nicho pequeño. Hoy, con el renacimiento del interés por la masa madre, la fermentación lenta y los alimentos sin aditivos, ese pan está volviendo a las mesas porteñas.
En La Centenaria
Nuestro pan de centeno con kümmel bebe directamente de esa tradición. Harina integral orgánica de centeno 100%, masa madre de cultivo propio, fermentación lenta y kümmel. Sin conservantes, sin aditivos, sin trigo. El mismo pan de siempre, elaborado con el cuidado que esa historia merece.
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